Cuando vas a comprar un ordenador o a mejorar el almacenamiento del tuyo, te encuentras con tres términos: HDD, SSD y NVMe. ¿Qué significa cada uno y cuál debes elegir? Te lo explicamos de forma sencilla.

HDD – Disco Duro Mecánico

El HDD almacena datos en platos magnéticos que giran a alta velocidad. Es como un tocadiscos microscópico.

Ventajas: Precio por GB muy bajo, capacidades muy altas (hasta 20 TB), ideal para archivo de datos.

Inconvenientes: Lento (80-160 MB/s), tiene partes móviles (se puede dañar con golpes), hace ruido, consume más energía.

SSD SATA – Unidad de Estado Sólido

El SSD almacena datos en chips de memoria flash, sin partes móviles. Usa la misma interfaz que los HDD (SATA), por lo que es compatible con prácticamente todos los ordenadores.

Ventajas: Mucho más rápido que HDD (400-560 MB/s), silencioso, resistente a golpes, menor consumo.

Mejora de rendimiento vs HDD: 5-6x más rápido en lectura/escritura secuencial, y hasta 100x más rápido en operaciones aleatorias.

NVMe (M.2) – La velocidad máxima

Los SSD NVMe se conectan directamente a la placa base mediante el slot M.2, usando el protocolo NVMe diseñado específicamente para memorias flash.

Velocidades: 2.000-7.000 MB/s de lectura (10-15x más rápido que un SSD SATA).

Requiere: que la placa base tenga slot M.2 compatible con NVMe (la mayoría de placas de los últimos 7 años lo tienen).

¿Cuál elegir?

Para uso cotidiano (navegación, Office, correo)

Un SSD SATA de 500 GB es suficiente y muy económico. La diferencia con un NVMe apenas se nota en tareas de escritorio.

Para edición de vídeo, fotografía o juegos

Un NVMe marca una diferencia real: cargas más rápidas, exportaciones más rápidas, mejor experiencia general.

Para almacenamiento masivo de archivos

Un HDD externo o interno secundario sigue siendo la opción más económica por GB.

Configuración ideal en un PC de sobremesa

NVMe de 500 GB para Windows y programas + HDD de 2-4 TB para almacenamiento de archivos. Lo mejor de los dos mundos.